I'm better off this way

Un poco por querer preservar este momento, otro poco por que no consigo quitarme la costumbre de meter cartas en botellas y lanzarlas al mar; esperando, aún sin repuesta, encontrar a quien me escuche, de verdad; compartiré un bello momento del día. El encargo fue simple, algo que tuviera que ver con la siguiente premisa: "No quiero quererlo, sin embargo lo hago, no quiere quererme y, en efecto, no lo hace." Cuyo resultado fue, sin más, éste bello escrito de Meli:

Como un encanto como un hechizo me tiene capturada. Hay tantas cosas que podría yo detestar de él. Lo observo, a él y sus imperfecciones que he llegado a amar. Pareciera que cada una de ellas me acerca más a ese abismo al que unos llaman amor. Cuanto quisiera que el pudiera sentir, palpar este deseo tan extraño que siento cada que pienso en él. Qué desdicha es yo sentir todo esto mientras tú te quedas lejos, no sólo tú, también tus sentimientos. Digamoslo de esta manera, yo te quiero aquí junto a mí, en lo cóncavo y lo convexo, tú nada más me quieres. 

En lo personal adoro el final "yo te quiero aquí, junto a mí, en lo cóncavo y en lo convexo, tú nada más me quieres".


Junto a ti

Despierta, anda despierta. No paraba de susurrar y de mover la litera mientras lo hacía. ¿Qué hora es?, ¿qué quieres?, la única noche sin pesadillas desde hace meses y él la despierta. ¿Podemos hablar? El celular decía las 2.30 de la mañana, genial, simplemente genial. Está bien, hablemos, pero baja, que vamos a despertar a todos si hablamos de arriba a abajo y viceversa. Bajó las escaleras de la litera, se acostó junto a ella y suspiró. Hace mucho que no tenía esa sensación de hundirse, se había acostumbrado a pasar las noches sola, sola y fría, y ahora lo tenía al lado, su peso y su calor la asfixiaban.

¿Sigues con los problemas para respirar? Sí, de vez en cuando me ahogo un poco mientras duermo, como hoy. A veces pasa, de vez en cuando yo concilio un buen sueño, como hoy. Perdona. Lo hecho, hecho está. ¿Quieres hablar? Me gustaría hacerlo en algún momento en el cual todo mi cerebro estuviera funcionando, pero creo a eso le llaman un ataque epiléptico así que está bien, supongo que lo necesitas. Sí, algo así. ¿Entonces? Entonces, ¿qué? Primero la despertaba y después se negaba a hablar, debió haber sabido algo así pasaría, no puede quedarse quieto, es tan terco, tan impredecible, tan conocido; podría adivinar las palabras que saldrían de su boca si tan solo la hubiera dejado dormir una hora más.

Sabes que no me gusta este juego. Lo sé. ¿Me vas a decir? Estaba pensando. Ajá. ¿Por qué estás aquí? Bueno te diré que esta cama es, al menos hasta que termine el viaje, mía y, dado que la hice en la mañana, aquí duermo. No me refiero a eso, ¿por qué viniste? Quería disfrutar un poco de la tranquilidad del pueblo, tal vez dormir un poco más de lo acostumbrado. Ya te pedí perdón por eso. Lo sé, no es reclamo. Pareciera. Ahora ella era la malvada, ¿tengo que repetir que él la despertó?

¿Hace cuánto fue?, ¿qué fue?, sinceramente, ninguno de los dos lo recuerda a la perfección. Recuerdan las peleas, recuerdan las lágrimas, recuerdan colgar el teléfono, los golpes, las miserias, pero lo que los separó, lo que realmente los separó, sigue siendo un misterio. ¿En qué piensas? En que en serio no entiendo por qué estás aquí, en el mismo cuarto que yo. No es como si estuviéramos juntos, tú cama es la de arriba y la mía la de abajo; despertaré a las 7 de la mañana, a las 8 a más tardar, tomaré un baño e iré a dar un paseo mientras tú continúas dormido; en la comida me sentaré con Fede y sus amigos y tú probablemente seguirás dormido o estarás escuchando música en algún jardín; saldremos con personas distintas a distintos horarios, tal vez comamos la cena juntos, pero al final del día estaremos en camas distintas, soñando cosas abismalmente diferentes.

¿En serio piensas eso? ¿Por qué no habría de hacerlo? No lo sé, es sólo que… Calla, por favor, abandona todo esfuerzo de convencerme de lo contrario. No sé quién eres, la luz que sale de tus ojos es extraña para mí; hasta donde me concierne, ésta es una habitación cualquiera de un hostal cualquiera con extraños cualquiera; por azares del destino me tocó en esta habitación sola mientras mis amigos se divierten en la habitación de junto y, por trucos del mismo, la persona que duerme en la litera de arriba se parece a aquél que esperé, pero sólo es eso, otra de las muchas coincidencias de la vida. Sabía que no pensabas eso realmente. Sí lo pienso.

Ahora por favor salga de mi cama joven que si no lo hace gritaré con todas mis fuerzas y le diré al director del lugar que intentó violarme, lo cual podría traerle uno que otro golpe por parte de los aquí hospedados, claro, antes de que llegue la policía. No lo harías. ¿Quiere comprobarlo?, yo solo soy una chica indefensa que intentaba descansar de su ajetreada vida y usted un pervertido; tiene toda la pinta, no puede negarlo. Les diré que me conoces. ¿Retándome otra vez?, ¿qué usará en su defensa: cartas, fotos, regalos? Me voy. Hace mucho que lo hiciste. Alcanzó a escucharla por más que no quería hacerlo. ¿Tanto lo odiaba?, anda di otra cosa, pensaba para sí. Ella sólo se tumbó en la cama y regresó a dormir. Él, por su parte, no pudo dejar de escuchar su respiración por el resto de la noche.


Move along

I hate when people give up on me 'cause there's no other solution to that giving up on them and it hurts like hell; I mean, my social skills tend to be off 24/7, I suck at math and I can't spell banana without thinking I'm missing one "na". I'm grumpy and preppy, I get that, still I don't believe people should be given up; as well as books shouldn't be burnt. So yes, I'm officially the stupidest girl ever. I'll be depressed half of my life and with that I won't fix a damn thing but I guess it's the way I am, horrible isn't it? I give people what they don't ask for just because they did something as dumb as talking to me. I hate that, I hate the pain, I hate being so freakin' vulnerable but still what can I do? My armor was down even before I could consciously think about it's existence.


Bertsolaria naiz

La regla es simple, hacer todo lo que se pueda con lo que se tenga; pensar, decir y hacer lo mismo. Como muchos enunciados, el anterior, resulta fácil de escribir pero difícil de realizar; ¿simple de comprender no es así? Pero, después del juego de palabras y conceptos ¿qué es aquello que podemos encontrar difícil de escribir? Al principio pareciera que lo propio es fácil y lo ajeno difícil, como aquellas cartas que escribimos siendo niños, temblorosos, esperando, con ellas, hacer entender aquello que ni nosotros entendíamos; la sorpresa, las ansías, la arritmia y, por último, la decepción. Decepción tras decepción fuimos cambiando los verbos, perfeccionando los adjetivos, aumentando las metáforas hasta que, sin preverlo ni quererlo, uno de tantos días tan normales como los demás nos cruzamos con aquellos que, por suerte o no, recibieron aquellas hojas de papel sobrevalorado.

¿Sabes? Aún hoy, después de tanto tiempo, no he leído frase más bella que la tuya; escapar contigo y escondernos en una concha, ahora que lo pienso éramos tan pequeños como las coles en ése entonces, pequeños y tiernos. Pero vaya que la ternura no es para los hombres, mucho menos para las mujeres que quieren hacerse de un partido, pasando los veinte uno tiene que hacerse a la idea de cómo son realmente las cosas. Las cartas no son cartas si no dejan algo de ellas a quienes las leen, los amores no son amores si no dejan algo roto en quienes los sienten, así de simple. Escribir para alguien más, procurar, con precisión quirúrgica, expresar correctamente aquello que resulta incorrecto, hace mucho que eso dejó de ser para mí; la gente como yo escribe para sí misma historias cortas, historias largas, cuentos, poemas, recetas de cocina, lo que sea que no resulte un peligro. Peligro de vida, peligro de muerte, no hace falta analizar eso,
peligro nada más.

¿Cuál es pues la diferencia entre aquellos que escriben para sí mismos, empedernidos en la mesa de algún café, y aquellos que escriben para los demás? Pareciera audaz creer que el vulgo entienda la diferencia entre un personaje trabajado y uno mismo, más audaz aún pareciera ser el suponer que tras leer aquello nacido de las entrañas más profundas del ser podría diferenciar entre una marioneta y sí mismo. Olvidar a un amante es fácil, la historia lo demuestra, sólo se necesita un pedazo de hoja, algo con qué escribir y ya está; dejará de ser el tormento de las noches para ser, inconscientemente claro está, aquello que tan vulgarmente conocemos como musa. La misma que brincoteó alrededor de Dumas, que le regaló un beso a Kundera y que jugueteó con los cabellos de Brönte asistirá puntual a nuestra cita, recusará nuestras preguntas y, amable,
 tomará la mano de aquel que la invoque para destazarlo,
hacerlo parte de sí y darle paz.

¿Otras razones para escribir? Seguro existirán, eso no se encuentra en duda, pero no hay momento más desierto que aquel que se vive después de distinguir la existencia de otro, otro tan fundado como vacío uno. Es pues, cuando nos reconocemos separados del otro que podemos reconocernos parte de nosotros mismos y por ende servir, dignos de una reseña del mismo Eusebio de Cesarea, a aquellos que jamás encontraron el valor para enfrentarse a una hoja en blanco. Benditos sean los constructores de galimatías, de ellos será el reino de los corazones. No se necesita más, una prosa limpia, un personaje transparente y, por supuesto,
un corazón latiente, que desborda pasión.


Et moi, c'est moi

¿Qué puedo decirte? Esa soy yo, la de las manos llenas de ampollas y moretones, la que puede salir a la calle vestida por colores o por temáticas y de un minuto a otro empezar a cantar o llorar, dependiendo del número de nueves que cuente en el cielo. Tres cuartos de mis enfermedades vienen de mí misma y de mi incapacidad de quedarme callada, tanto física como mentalmente. Mi interior es más parecido a un bosque que a una llanura y tiene por habitantes a seres que van desde el más pequeño escarabajo hasta el más grande halcón. Hace meses que arrendo el bosque a un grupo de centauros y los tejones no dejan de quejarse, hay hadasduendes, gnomos y todo tipo de ser fantástico que conozcas o que no lo hagas, como los globberwan, ellos siempre tan amables.

Como sea ¿enamorada? Sí, siempre, nunca, a ratos. Hay días que abro mi pecho a cualquier persona que así lo pida, ya sea con una sonrisa o con un gesto amable, y otros construyo ciudades enteras alrededor de mi imaginario sólo para disfrutar cómo intentan pasar y se ven acorralados frente a cocodrilos inmensos. Como dije no me puedo vestir de un solo color ni mantener un estilo en especial, mi humor cambia a partir de cosas tan banales como la presión atmosférica o la cantidad de panquecillos que pude comer en el día, soy pequeña, gritona, molesta, saltarina y en efecto muy desesperante.

Podrías decir que no soy estable y tienes razón no lo soy, cambio tanto como un camaleón, o una serpiente o una nube en primavera ¿a quién le importa como qué no cambio? Lo único que sé a ciencia cierta, porque también hay ciencias inciertas, es que tú eres lo más raro que hay en mi chistera y eso me hace querer quererte en cada faceta de mí, en cada fracción de ella, porque vas total y completamente en contra de esto que llamo yo y de lo que yo considera es su forma de ser. Eres tú quien camina haciéndome verte desde arriba, desde abajo, desde un lado y para el otro, haciéndome rabiar a cada instante con tus sonrisas disfrazadas de algo más ¿porque son algo más, o no?, haciéndome pensar que eres lo que tanto esperé, lo que tanto lloré, lo que tanto soñé y es que antes me conformaba con ser un tigre pero hoy quiero ser más que eso quiero ser una quimera, tu quimera.

Thunder remember my name

Los rayos dejaron de darme miedo cuando tenía 12 años ¿o fue a los 13? Sinceramente no lo recuerdo, sólo recuerdo que me dijiste era absurdo tenerle miedo a los rayos ¿cómo es posible que una niña de tu edad pueda llenarse de lodo, rasparse las rodillas y gritar tan fuerte pero no pueda estar fuera mientras hay rayos? Nunca me han gustado, suenan mucho y los vidrios retumban, gente muere y cosas feas por el estilo; deja de hablar y mejor vamos a buscar un lugar para refugiarnos. No. Siempre dices que no, anda, por favor ¿no ves que en serio no me gustan? Es como si Dios te estuviera tomando fotos, a ti te gustan las fotos, es como si Dios te tomara fotos con flash; venga sonríe, aquí escondida no te ve, ven…

Qué no haría por regresar a esas épocas, algún conjuro debe haber para vivir aquí como en la luna, sin tiempo ni espacio. Es que todo era tan simple, la lluvia se curaba con ropa seca, los rayos se alejaban con sonrisas al cielo y no el dolor más grande era el de no encontrar las cartas en la mochila, el de no encontrar su carta en la mochila. No se pueden cambiar las cosas que pasan pero sí la manera en la que nos pasan y es que Dios juega a tomar fotos de sus pies, que seguro son más regordetes que los míos, mientras yo, mientras yo intento no caer tan profundo. ¿Qué pasa? Nada. Se te quiebra lo voz, tal vez algo más. Lo sé. Es como si Dios te estuviera tomando fotos, a ti te gustan las fotos, es como si Dios te tomara fotos con flash; venga sonríe, aquí escondida no te ve, ven…

Días míos

Hace tiempo que no duermo, la idea de despertar en domingo sin nada más que el lienzo blanco de las sábanas me aterra.
¡Y qué decir de los miércoles! Los lunes sin calor, los jueves sin pláticas, los viernes sin caricias y los sábados sin picnic.
No, yo no puedo dormir así, no quiero intentarlo.
Si duermo hoy tendré que despertar mañana y el "mañana" no tiene nada de bueno en él. En cambio "hoy" tiene tu presencia y tu ausencia al mismo tiempo.
En el hoy hace una hora que azotaste la puerta, en el hoy no faltan muchas horas para que llames y me digas estás arrepentida. En el hoy todo es horas, no falta tanto, unas cuantas horas más y ya. Estaremos juntos de nuevo para vivir juntos el mañana.
No, yo no soy un hombre de sueños, por eso ya no duermo. No necesito dormir, no necesito el tiempo, necesito tu llamada, necesito tu presencia en mi sala, sólo unas horas... Puedo esperar.