Despierta, anda despierta. No paraba de susurrar y de mover la litera mientras lo hacía. ¿Qué hora es?, ¿qué quieres?, la única noche sin pesadillas desde hace meses y él la despierta. ¿Podemos hablar? El celular decía las 2.30 de la mañana, genial, simplemente genial. Está bien, hablemos, pero baja, que vamos a despertar a todos si hablamos de arriba a abajo y viceversa. Bajó las escaleras de la litera, se acostó junto a ella y suspiró. Hace mucho que no tenía esa sensación de hundirse, se había acostumbrado a pasar las noches sola, sola y fría, y ahora lo tenía al lado, su peso y su calor la asfixiaban.
¿Sigues con los problemas para respirar? Sí, de vez en cuando me ahogo un poco mientras duermo, como hoy. A veces pasa, de vez en cuando yo concilio un buen sueño, como hoy. Perdona. Lo hecho, hecho está. ¿Quieres hablar? Me gustaría hacerlo en algún momento en el cual todo mi cerebro estuviera funcionando, pero creo a eso le llaman un ataque epiléptico así que está bien, supongo que lo necesitas. Sí, algo así. ¿Entonces? Entonces, ¿qué? Primero la despertaba y después se negaba a hablar, debió haber sabido algo así pasaría, no puede quedarse quieto, es tan terco, tan impredecible, tan conocido; podría adivinar las palabras que saldrían de su boca si tan solo la hubiera dejado dormir una hora más.
Sabes que no me gusta este juego. Lo sé. ¿Me vas a decir? Estaba pensando. Ajá. ¿Por qué estás aquí? Bueno te diré que esta cama es, al menos hasta que termine el viaje, mía y, dado que la hice en la mañana, aquí duermo. No me refiero a eso, ¿por qué viniste? Quería disfrutar un poco de la tranquilidad del pueblo, tal vez dormir un poco más de lo acostumbrado. Ya te pedí perdón por eso. Lo sé, no es reclamo. Pareciera. Ahora ella era la malvada, ¿tengo que repetir que él la despertó?
¿Hace cuánto fue?, ¿qué fue?, sinceramente, ninguno de los dos lo recuerda a la perfección. Recuerdan las peleas, recuerdan las lágrimas, recuerdan colgar el teléfono, los golpes, las miserias, pero lo que los separó, lo que realmente los separó, sigue siendo un misterio. ¿En qué piensas? En que en serio no entiendo por qué estás aquí, en el mismo cuarto que yo. No es como si estuviéramos juntos, tú cama es la de arriba y la mía la de abajo; despertaré a las 7 de la mañana, a las 8 a más tardar, tomaré un baño e iré a dar un paseo mientras tú continúas dormido; en la comida me sentaré con Fede y sus amigos y tú probablemente seguirás dormido o estarás escuchando música en algún jardín; saldremos con personas distintas a distintos horarios, tal vez comamos la cena juntos, pero al final del día estaremos en camas distintas, soñando cosas abismalmente diferentes.
¿En serio piensas eso? ¿Por qué no habría de hacerlo? No lo sé, es sólo que… Calla, por favor, abandona todo esfuerzo de convencerme de lo contrario. No sé quién eres, la luz que sale de tus ojos es extraña para mí; hasta donde me concierne, ésta es una habitación cualquiera de un hostal cualquiera con extraños cualquiera; por azares del destino me tocó en esta habitación sola mientras mis amigos se divierten en la habitación de junto y, por trucos del mismo, la persona que duerme en la litera de arriba se parece a aquél que esperé, pero sólo es eso, otra de las muchas coincidencias de la vida. Sabía que no pensabas eso realmente. Sí lo pienso.
Ahora por favor salga de mi cama joven que si no lo hace gritaré con todas mis fuerzas y le diré al director del lugar que intentó violarme, lo cual podría traerle uno que otro golpe por parte de los aquí hospedados, claro, antes de que llegue la policía. No lo harías. ¿Quiere comprobarlo?, yo solo soy una chica indefensa que intentaba descansar de su ajetreada vida y usted un pervertido; tiene toda la pinta, no puede negarlo. Les diré que me conoces. ¿Retándome otra vez?, ¿qué usará en su defensa: cartas, fotos, regalos? Me voy. Hace mucho que lo hiciste. Alcanzó a escucharla por más que no quería hacerlo. ¿Tanto lo odiaba?, anda di otra cosa, pensaba para sí. Ella sólo se tumbó en la cama y regresó a dormir. Él, por su parte, no pudo dejar de escuchar su respiración por el resto de la noche.